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Selva Almada: “Extraño lo presencial, charlar de una manera más humana”

En la Feria Iberoamericana del Libro “Leer en Comunidad” la escritora entrerriana Selva Almada presentará su más reciente producción: No es un río, novela editada en 2020. “La había escrito poco tiempo antes”, cuenta una de las autoras más influyentes de la literatura latinoamericana, en un contexto que precedió a un año mediado por la tecnología.

De la experiencia durante la pandemia por coronavirus Almada repasa haber participado el año pasado en varias ferias del libro, todas virtuales. “Como autora y como expectadora te permite ver charlas y participar en presentaciones que de otra de manera no sería posible. Aunque también extraño estar de forma presencial, charlar de una manera más humana”, dice con una inflexión en la voz que suena a sonrisa al otro lado del teléfono.

El dato no es menor porque justamente está previsto que esté en Resistencia para dialogar con el público sobre su libro -el viernes 15 de octubre-, presentada por Agustina Wischnivetzky.

Con una obra que ha sido traducida al francés, inglés, italiano, portugués, alemán, holandés, sueco, noruego y turco, además de producir literatura la cotidianidad de la autora de El viento que arrasa, Chicas muertas y Ladrilleros incluye otra faceta, la docente: durante la pandemia continuó con talleres de escritura desde su casa.

“La cuarentena, el aislamiento no fueron momentos ideales para dar clases, pero hubo que acomodarse a ese formato”, describe.

De esos momentos compartidos antes de 2020 confiesa que extraña ver personas sentadas alrededor de una misma mesa, tomando mate. Aunque también valora otras ventajas.

“Lo positivo es que para mucha gente que antes no podía acudir a un taller, ahora la modalidad virtual les permite asistir desde donde esté; por ejemplo, en el mío hay una persona que vive en Asunción (Paraguay) y otra en Bariloche. O sostener conversaciones con alguien que reside en Estados Unidos y otra en Escocia. Antes ni siquiera se me hubiera ocurrido proponer esa posibilidad”.

En cuanto a su producción actual plantea que ahora no está escribiendo libros, forma parte de un proyecto distinto. “Estoy escribiendo el guión de una serie con amigos directores de cine”, después de integrar otro proyecto audiovisual afín.

Con Maximiliano Schonfeld corredactó el guión de la película Jesús López, que acaba de ganar el premio Abrazo a la mejor película de ficción en el 30º Festival de Biarritz.

“Antes había escrito un guión sola y me dio bastante trabajo; así que escribir con Maxi fue más fácil”, dice mientras se preparaba para asistir a la entrega del Premio Nacional de Novela “Sara Gallardo”, en el centro Cultural Kirchner, en la Ciudad Autónoma de Buenos Aires. Pocos días antes estuvo en México, también por compromisos. Se le pregunta si su agenda suele estar así de cargada y responde: “Por estos días, sí”.

Sobre el libro

Con No es un río, Selva Almada completa su trilogía de varones, inaugurada con El viento que arrasa y seguida inmediatamente por Ladrilleros.

La obra se centra en una salida a pescar de tres varones en la que se revela la complejidad con que se trama la amistad y se devela, como el fluir de un río, la historia de los afectos y la crueldad con la que a veces está hecho el presente. “En su realismo de repercusiones mágicas, confluyen Onetti y el Borges de El Sur con la sombra inflamada de Horacio Quiroga, pero la calidad y resolución de su prosa activan una sugestión que es exclusiva de Selva Almada», reseña Francisco Solano, para El País, de España.

“En esta novela magistral vuelven a brillar sus formas del decir y su extraordinaria sensibilidad para lograr que los personajes expresen en el hacer lo que habita en lo profundo de sus almas, en lo lejos de sus propias vidas”, reproduce Random House, la editorial que publicó la novela.